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Breve crónica de Vejer  ​​

Vejer de la Frontera ha sido un destino popular desde la Antigüedad. Tres importantes civilizaciones, la Fenicia, la Cartaginesa y la Romana, han visitado la zona y (quién puede culparles) decidieron quedarse.

Se encuentran vestigios de la ocupación Romana en las columnas de la Iglesia Parroquial, el acueducto de Santa Lucía y las atuneras recientemente descubiertas en Los Caños de Meca. Si te diriges a Bolonia, podrás apreciar las ruinas Romanas de Baelo Claudia, que se encuentran en buen estado de conservación.

Tras la caída de Roma, les tocó a los Visigodos venir a Vejer. Su estancia se interrumpió cuando los Moros ganaron la batalla de La Janda y asumieron el control de la ciudad. Estos últimos visitantes permanecieron en la ciudad durante 539 años, dejando su marca en la gastronomía, en sus estrechas y serpenteantes calles y en el diseño de sus casas blancas con luminosos patios interiores. Las costumbres de reminisencia Islámica podían observarse hasta hace poco en el "cobijada", una prenda tradicional que cubría el rostro de las mujeres. Un ejemplar de la misma puede verse en la espectacular estatua de la Cobijada en el mirador de las murallas.

Cobijada sculpture in Vejer de la Frontera.jpg

 

La prenda es de origen castellano usada  entre los siglos XVI y XVII.  Cómo la llevaban dependía de la posición económica y social de la portadora. árabes. La prenda volvió a ser utilizada en la ultima década de 1930 finalizada la guerra civil, pero apenas quedaban mujeres que conservaran la prenda completa, ya que por la escasez de la época de la posguerra había obligado a la s mujeres a desmantelar sus trajes para otros fines, actualmente y desde el año 1976 se usa de forma oficial en las fiestas patronales.

Vejer recibió el título de "de la Frontera" en 1250, cuando Fernando III, el rey Cristiano de Castilla, conquistó la ciudad durante la Reconquista.

En siglos sucesivos, Vejer de la Frontera se transformó en un importante punto de observación, ayudando a defender la costa de los piratas berberiscos, que asaltaron estas costas hasta el siglo XIX. La cadena de torres costeras (que aún se pueden ver en Zahara y el Palmar) se construyeron para proteger la zona de estos indeseados visitantes. En 1805, un atento vigilante en lo alto de una de estas torres pudo contemplar con horror cómo la flota británica, al mando del almirante Horacio Nelson, derrotó a una flota combinada franco-española frente a la costa de Los Caños de Meca (también conocida como Cabo Trafalgar).

En 1976 Vejer de la Frontera fue declarada localidad de Importancia Histórica y Artística, y unos años más tarde, en 1978, fue ganadora del primer Premio Nacional de Embellecimiento de Pueblos. Vejer de la Frontera no sólo es bella, sino que es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura árabe-andalusí.

La vista desde la Casa del Mayorazgo.

Castle Walls Vejer.jpg
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